TEMA: LA FE
Competencias evaluadas
durante el periodo:
Interpretativa: Saber comprender.
§
Conoce la estructura moral de
la persona y el funcionamiento de los procesos cognoscitivos, volitivos, y
afectivos en la vida moral.
§
Conoce los grandes dilemas
morales a los cuales se ve enfrentado el adulto, el niño y el joven de hoy.
§
Conoce las dificultades y
condicionamientos que las personas encuentran en el mundo actual, para llevar
una vida basada en los valores humanos.
§
Distingue las características
del componente moral de las religiones.
Argumentativa: Saber dar razón de la
fe.
§
Es capaz de resolver dilemas
morales, distinguiendo críticamente los criterios de moralidad.
§
Sabe distinguir e integrar
criterios éticos y criterios de moral religiosa.
§
Posee métodos y procedimientos
adecuados para el análisis de los problemas morales y la búsqueda de acuerdos
sobre pautas de comportamiento.
Propositiva: Saber aplicar a la
realidad:
§
Aplica principios éticos y
morales a la actividad escolar como el deporte, los procesos de evaluación, las
relaciones interpersonales, la lúdica, etc.
§
Reconoce en su entorno las
manifestaciones de corrupción y las iniciativas de lucha contra ese mal social.
§
Es respetuoso de los puntos de
vista de los otros respecto a los problemas morales.
LA FE:

Actividades
- La conciencia moral ordena a la
persona, «en el momento oportuno, practicar el bien y evitar el mal. Juzga
también las opciones concretas aprobando las que son buenas y denunciando
las que son malas; es decir, la posibilidad de ver nuestros propios actos
en relación con los planes de Dios.
Según la
definición anterior, explica como puede la conciencia moral decirme cuando un
acto es bueno.
- División
del acto humano:
Bueno o lícito si esta de acuerdo con la ley moral. Ej. Dar limosna.
Malo o ilícito, si va en contra de la ley moral. Ej. Decir una mentira.
Indiferente, cuando no es ni bueno, ni malo. Ej. Hablar.
Representa en un mapa conceptual la división de los actos
humanos y agrega en él dos ejemplos más de cada uno.
3. La moralidad de los actos humanos
dependen de tres elementos fundamentales:
El
objeto del acto, que se elige y se realiza, visto desde un punto de vista
moral.
Las
circunstancias, en que lo realiza.
El
fin que la persona se propone alcanzar, o la intención.
Uno de los elementos de la moralidad de los actos
humanos es el fin:
El fin o la intención es el fin que la voluntad
pretende al realizar un acto. Es un elemento esencial en la calificación moral
de un acto. No es válido ayudar a alguien con el fin de obtener la fama o para
quedar bien, se brinda ayuda sin buscar una ventaja. Tampoco es válido hacer un
mal para obtener un bien. Cuando un acto es indiferente, es el fin el que lo
convierte en bueno o en malo. Ej. Pasear, pero con idea de planear un robo. Un
fin bueno nunca podrá convertir en bueno un acto malo. Ej. Robar al rico para
darlo a los pobres, abortar por bien del matrimonio. Actuar poniendo el placer
como fin rompe la jerarquía de valores. El placer debe de acompañar al acto
como un efecto secundario, no como un fin en sí mismo.
.
Si el Fin
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Y
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Entonces el acto total es…
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bueno
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buena
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bueno
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malo
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mala
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malo
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malo
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buena
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malo
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bueno
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mala
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malo
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indiferente
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buena
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bueno
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indiferente
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mala
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malo
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Según
la anterior explicación, diga en cual de los siguientes casos el acto es
moralmente bueno o moralmente malo
- Necesito ganar un examen pero como no estudié le copio a mi compañero de al lado.
- Estoy recogiendo dinero para comprar un libro que necesito, a diario deposito dinero en mi alcancía para ajustar el valor total del libro. Un día me devuelven 20 mil pesos más en el supermercado, yo no me gasto el dinero en cosas innecesarias, sino que lo deposito en mi alcancía.
- La profesora de artística me pide un material para trabajar en la clase y yo lo he comprado, en un descuido, pierdo el material y me arriesgo a sacar una mala nota en la clase. Aprovecho el descuido de algún compañero y tomo sin permiso sus materiales y así evito perder la nota de la actividad que se desarrollará en la clase.
- En mi casa siempre me han enseñado que debo hacerme respetar. Un día, un compañero que es muy bromista me hace una broma muy pesada dejándome en ridículo delante todo el salón, yo me dirijo a él y lo agredo físicamente, golpeándolo con violencia; el compañero siente temor y aprende a no meterse conmigo.